
Chavela Vargas
GUADALAJARA, MEXICO
ABRIL 2005
Por Fernando Vallejo
Hace cinco años me casé con una hermosa mestiza de ojos azules y ritmo felino, que ha sabido soportarme en mis peores estaciones y disfrutarme también en aquellas más prósperas.
Recuerdo que casi con 687 días de matrimonio, mi esposa me presentó a una mujer espléndida, cuyo pensamiento, discurso, voz y presencia me trastornaron por completo y para siempre.
Debo confesar públicamente que he compartido muchos momentos a solas con esa mujer, momentos en los que mi alma y mi cuerpo se han embriagado de placer y angustia, momentos inolvidables de sombras y humo; pero ninguno de esos momentos supera nuestro último encuentro; encuentro corpóreo y a plena luz del día, cuando la Señora Chavela Vargas me permite sentarme a su lado para por primera vez oír su versión de las cosas…
Cómo recuerda el cine en su niñez?
Yo me crié muy sola en Costa Rica, no tenía el verdadero amor de los padres, preferían a los hijos varones y sufría mucho cuando niña, por eso, quien sabe, a veces no quiero estar aquí, por los recuedos. Me hieren muchísimo, me duelen mucho los recuerdos, son muy duros…
Al cine lo conocí ya en México, - el macho de América -, en mi primer viaje, cuando debuté sin que nadie me conociera, cuando salí a cantar con pantalones de indio, con guaraches, sin nada más que eso y un jorongo, así me hice cantante en tierra de hombres.
Qué película considera que todos deberíamos ver?
Me gustan los indios, el indio puro, el indio de a verdad, ese que es bondadoso, nuestro indio es el indio más bueno del mundo…
El único indio odioso y detestable es el indio Fernández, si observas las de Emilio; es como una sucesión de tarjetas postales, todas iguales…todititas: la nube, el rincón, la nube, la nube, la nube; te vuelve loca.
Trataba a la hija como Dios sabe que, - porque hay hijos y hay jijos -, como decía María Félix.
Un día estabamos en la casa del indio para un almuerzo y al rato se tomo todo el tequila del mundo y empezo a disparle a los patos que nadaban en su alberca; yo le decía, pobres animales no los mates y el indio me respondió: ¿no?, y a ti también te voy a dar!. Entonces le dije al mayordomo que me diera una pistola de las que tenía el patrón en la casa y él me contesto: no Señora, porque Usted si es capaz de matarlo.
Recuerdo mucho a Pedro Armendaris, le consideraba un ejemplar bellísimo de la raza mexicana, muchas mujeres lo buscaban como semental…
Qué película nunca volvería a ver?
La mayoría del cine de hoy es una porquería, un mamaracho, no hay nada en su lugar, todo al revés, no me explico esa violencia…¿por qué tanta violencia?
La vida imita al cine o el cine imita a la vida?
Yo creo en la verdad de la vida, hay que ser verdad en la vida, todo se puede cuando es verdad…
Qué sueño persigue ahora doña Chavela?
He cumplido mi cometido en la vida, hacer arte, con “a” y no con “h”, llegar donde he llegado, contra todo y contra todos…
A mis 86 años y luego de haber recorrido más de 30 países, yo sueño con la paz del alma, paz que a veces la pierdes en reacciones repugnantges, pues, en esta carrera en la que te queman tantos insiensos y que te dicen que eres divina, es fácil perderse y olvidar que lo más importante es dejar una herencia, un mensaje de a verdad, no de marketing, no de estrella, no un cuento de viagra y erotismo.
Soy una mujer con muchos errores que tuve el privilegio de triunfar, sin venderme y sin comprar, lo hice contracorriente, desde que nací.
Yo tenía una enfermedad en el sistema carotídeo, hasta el nombre es cursi, les falto decirme que es de parte del sistema carotídeo internacional s.a. Se te cierran todas las arterias del cerebro en un minuto, te pasa que estas hablando y se cerraron.
Me hicieron una operación bellísima, me operaron el cerebro por la ingle; un doctor jovén me sanó en ocho días.
Fotografía: Javier Campano

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