
Mariana Andrade
QUITO, ECUADOR
JUNIO 2005
Por Fernando Vallejo
En una tarde llena de esa luz que hace que los fotógrafos se vuelvan locos en Quito, Mariana Andrade nos recibe en su oficina para dejarnos preguntar, pero sobre todo para enriquecernos de su mística, optimismo y determinación.
Hoy Gerente General y Socia Fundadora de la sala de cine OCHO Y MEDIO de Quito y Responsable General de MAAC CINE en Guayaquil - dos de los proyectos de Gerencia Cultural más importantes y sólidos del país -, Mariana es además ampliamente reconocida y respetada por ser una de las pioneras en el arduo oficio de la producción cinemátográfica en Ecuador.
Después de haber producido películas cómo La Tigra, Entre Marx y una Mujer Desnuda, - ambos trabajos en dupla con el director Camilo Luzuriaga -, Sueños en la Mitad del Mundo, - primera
co-producción cinematográfica con España -, Proof of Life, del aclamado director de hollywood, Taylor Hackford; además de varios trabajos para televisión y cortometrajes, Mariana Andrade ha logrado en una intensa carrera llena de pasión y determinación abrir caminos reales y brechas factibles para actuales y futuros realizadores y productores de cine en nuestro país…
Mariana confiesa que su vinculación tan estrecha con el séptimo arte fué casí casual y sobre todo el resultado de la busqueda del cambio de una sociedad, - con sus valores y sus desiguales prioridades -, a través del arte y la militancia de izquierda, todo esto en medio de la efervescencia de la revolución nicaragüense, hito histórico que marcaría para siempre su forma de ver la realidad y sus protagonistas; hito histórico que sería además el catalizador para que esta mujer, a sus tempranos 18 años, decida entregarse por entero al arte; pasando de los títeres a la pantomima y del teatro a la danza, antes de llegar al cine, disciplina que cobró espíritu y con la que mantiene una relación muy estrecha y llena de experiencias desesperadamente satisfactorias…
Cómo recuerdas tu primer encuentro con el cine?
Me acuerdo que fue en San Vicente, mis abuelos, montubios, tenian una casa en ese pequeño pueblo manabita. El cine era el sitio de reunion de mis primas adolescentes con nuestros primeros levantes. Era el tipico cine descubierto, sin techo, con estructura metálica y bancas de mandera, donde se proyectaban peliculas mexicanas en la pared. Esto que te cuento, sería en la década del 70 mas o menos. La sensacion del silencio y la oscuridad cómplice, nunca se irán de mi memoria.
Después me convertí en una buena lectora. La sensación de libertad que me brindaba la lectura, era única, y pasé, de leer libros a leer imagenes, a leer danza, a leer teatro; en un proceso que se fue generando de a poco… hasta que el cine contribuyó, desde el área de la producción, a moldear mi actitud y a considerar que el mismo me permitía ir más allá de cualquier frontera.
No tengo una primera película, ni un primer instante, no creo en eso, para mi la relación con el cine se da cuando una historia me conmueve, cuando sus personajes me provocan esa sensacion que me da la literatura, esas historias pueden venir de la mano de cualquier director, guionista o actor; o de donde tu quieras…
Sin embargo recuerdo claramente la película argentina Un lugar en el mundo, y haber sentido esa misma sensación cuando ví El Rey e Historias Mínimas de Carlos Sorín…
Qué película consideras que todos deberíamos ver?
Historias Mínimas definitivamente…
Qué película nunca volverías a ver?
La Pasión de Cristo de Mel Gibson…
La vida imita al cine o el cine imita a la vida?
A veces la vida, cualquier historia cotidiana, simple o complicada, que se desarrolla en cualquier día, con cualquier personaje y sus relaciones, supera cualquier historia de ficción. La generosidad de un buen filme, multiplica nuestra vida a través de la vida de sus personajes. Me gusta la sensación de ese peatón anónimo que ingresa al cine, que cruza un umbral anónimo, para encontrar un poco de su vida reflejada en la pantalla del cine.
Tus cinco películas imprescindibles?
Historias Mínimas
Kadosh
El Rey
Taxi Driver
El Cielo Protector
Cómo quisiera Mariana Andrade ser recordada?
Como alguien que vivió creyendo que la cultura es posible, que el arte es posible, que los sueños son posibles, que todo es posible; a la medida que se inviertan las suficientes ganas, mucha creatividad y talento; sin pertenecer necesariamente a un emporio económico y sin recurrrir a ninguna formula, que apoye esos sueños.
Si cayera muerta en este momento, tendría la satisfacción de haber hecho cosas que me han llenado mucho…pero no me quiero caer todavia, no quiero que empiecen a recordarme, quiero que me vean, con los ojos bien atentos, porque todavía me falta mucho por hacer…
Fotografía: Juan Baustista

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