jueves, marzo 30, 2006


Luigi Stornaiolo

QUITO, ECUADOR
MARZO 2005

Por Fernando Vallejo

Mi admirado amigo,imprescindible vecino en tiempo de nísperos, en esa que él mismo llama La Floresta encantada pero no Vicentina; pero sobre todas las cosas: maestro indiscutible y artísta consumado. Luigi Stornaiollo me recibe en su estudio para hablar de cine, rodeado de ese halo de genialidad que le caracteriza, aderezado siempre con su insuperable sentido del humor y sus mordaces sentencias que calan siempre hondo en el alma.
A sus 48 años,-entero y entusiasta-, el maestro Stornaiollo nos participa con alegría de los detalles de su próxima gran exposición en el Centro Cultural Metropolitano, Cuprogramada para diciembre del 2005 y nos confiesa de paso que la mejor facultad de la mente es el olvido y que por nada del mundo hay que ser un gurrumino...


¿Cómo recuerdas tu primer encuentro con el cine?


Yo de niño ya conocía a Brandon, mi abuela me llevaba al Colón, al Universitario y ahí inició mi primer idilio entendido con Natalie Wood, -yo me ví todo de Natalie Wood-, murió a los 42 años, ahogada, que tristeza... Luego con mi padre ibamos al Central, al cine Alhambra, a ver cine mexicano. Se comía papas fritas y algún dulce de aquellos, luego ya de muchacho iba al Universitario, solo , saliendo de clases...
Un Tranvía llamado Deseo, Nido de Ratas, West Side Story y después El Club de la Pelea que ya fué lo último. Por eso estoy ahora cabreado con el cine, -y mucho veras-, sino es para tanto, con protagonizar la vida es demasiado y encima más de extra (risas).


¿Qué película consideras que todos deberíamos ver?


Si había buen cine. Kubrick era todo, La Naranja Mecánica, Odisea 2001, Full Metal Jacket; pero recuerdo una película inglesa que vía a los 18 años que creo se llamaba El Sensualista, ahí se jodió la fiesta. Iban a comer a un restaurante los dos enamorados, -se veía que se amaban mucho-, una de esas ella va al baño, luego él va a buscarle y ella estaba follando con uno nuevo por ahí atrás. Chuta si el cine era bellísimo, pero ya se perdió la emoción, ahora importa más la alfombra roja.çç

¿Qué película nunca volverías a ver?

Cualquiera de esas de Hollywood actuales. Hollywood ya se acabo.

¿En plan de conquista, qué película nunca falla?

El erotísmo, obvio. También esas trilogías que logran alguna excelencia, Harry Potter por ejemplo (risas). No ya en serio, esas películas locales con Julio Alemán, Vásquez, Guzmán y Costa. Después uno ya por su cuenta se ocupó de la atención femenina, pero era mito. Lo de Natalie Wood si fué grueso, que bella era esa mujer...

¿ A qué película le hubieras querido pintar un afiche?

Blanco y negro concluye bonito. Creo que para una del cine mexicano de época hubiera sido el afiche. La película se llamaba El, era como del 46 con Don Arturo de Córdoba. Luego esas italianas de Vittorio Di Sica. Recuerdo claramente a Humberto D.
Para el teatro si se ha hecho mucho pero la práctica pictórica es lo más bravo que puede haber. Es un desafío bellísimo y hasta lúdico. No ves, todo niño pinta y sobre todo la historia viene dicha por la pintura y no por el cine. Y vos me pides que piense en una afiche (risas).

¿La vida imita al cine o el cine imita la vida?

Hollywood intenta ser certero en el registro de la vida pero estrena ficticio.

¿Cuáles son tus cinco películas favoritas?

La inópia, el tedio, la desídia, la burla y la mentira...(risas)

West Side Story
Un Tranvía llamado Deseo
Rebelde sin Causa
Resplandor en la Hierba
El Club de la Pelea

Fotografía: Fernando Vallejo

Margara Anhalzer

QUITO, ECUADOR
AGOSTO 2005

Por Fernando Vallejo

La primera vez que visité Folklore Olga Fisch trabajaba para una prestigiosa empresa de catering y fuímos contratados porque el grupo Timbiriche pasaría por la galería en medio de un exagerado operativo de seguridad, fotógrafos de farándula y fanáticos enloquecidos. Durante el revuelo causado por las divas y divos de la escena pop mexicana; yo me dejé seducir por un chaleco tejido a mano realmente hermoso, único y sorprendente; motivo suficiente para visitar esta veradera institución del arte y la cultura en Ecuador a día seguido.
Del chaleco no se supo más, me imagino que alguna gringuita que me amó, se lo autoregaló…
Pasaron los años y uno se volvió empresario; abrió con unos amigos El Níspero y paradójicamente fuímos contratados también para un catering, pero en esta ocasión los fotógrafos no perseguían a cantantes tristemente célebres, pues esa noche se inauguraba el Museo dentro de Folklore Olga Fisch y los lentes eran sólo para las piezas arqueológicas milenarias, los originales de la Escuela Quiteña y los artículos de arte popular que forman parte de esta colección alucinante de valor incalculable.
Hoy estoy otra vez de vuelta en Folklore Olga Fisch para una nueva celebración, pero sin meseros, ni cristalería, ni bocaditos. Es el regreso de nuestra amiga Margara Anhalzer nuestro móvil prinicipal para visitar esta hermosa galería otra vez. Margara, - ahora directora del museo y de quién podríamos escribir varias páginas con su trayectoria como diseñadora y grabadora -, regresa al país de sus amores y nos invita al jardín posterior de su casa para dejarnos claro lo que ella piensa sobre el cine y de como una mirada puede imantar a muchos, como los bosques imantan el silencio…


¿Cómo recuerdas tu primer encuentro con el cine?

Un domingo fuimos al cine Variedades con mi tía Olga Fisch. Recuerdo que ví la versión original de La Historia del Dr. Doolittle, una película lindísima. El teatro era tan señorial, yo tenía unos cinco años…
Vendían cañas y maní enconfitado. Paseabamos por la Plaza del Teatro y las calles del centro de Quito. Con certeza ese es mi primer encuentro memorable del cine.

¿Qué película consideras que todos deberíamos ver?

No hay una sola, pero tal vez Rashomon. Esta es una película japonesa que ví hace mucho tiempo en casa y que muestra tres puntos de vista muy válidos y fuertes.
Cómo sabes me gusta mucho el cine pero lo disfruto más en casa pues lastimosamente aún no existe una cultura de cine y sobre todo de respeto en las salas. La mayoría no acepta el silencio y habla, contesta su celular, come, patea los asientos; osea, no hay esa cultura y esto te obliga a comprar y rentar películas.
Otro limitante para ir a menudo a las salas de cine es la cartelera, por eso me encanta alquilar muchas películas extranjeras, - hay muy buenas en La Liebre -. No tengo la vivencia en grande pero puedo verlas en paz.


¿Qué película nunca volverías a ver?

Espera un momento porque también hay muchas…
Definitivamente, La Pasión de Cristo de Mel Gibson


¿A qué película te hubiera gustado diseñarle un afiche?

Estas hablando de un largo lapso de vida, hay momentos en los que el cine te influencia de diferente manera. Tiene que ver con la edad, las vivencias; tiene que ver con un montón de cosas, no hay una sola película para un solo momento…
Creo que más que una película me hubiera gustado diseñar para los festivales…
Yo de chiquita tenía una colección de afiches del festival de música de Spoleto. Eran los que decoraban mi cuarto hasta mi adolescencia y fueron mi primera referencia gráfica. Me hubiera encantado diseñar uno en esa onda

¿Cuáles son tus cinco películas imprescindibles?

Sabiendo que vendrían hice mi lista, pero de 6…

Rashomon
Citizen Kane
Memento
12 Angry Man
Ladrón de Bicicletas
Rear Window

¿La vida imita al cine o el cine imita a la vida?

A veces ves en el cine escenas y piensas, imposible que sean reales. Ves que exacerban la belleza o exacerban el miedo y dices; esto no existe, hasta que ves en la vida real que son posibles esos atardeceres alucinantes, esos truenos ensordecedores y llegas a la conclusión que todo arte se inspira en lo real, o tal vez no…

¿Cómo ves el Ecuador?

Cielo azul!!!
Este Ecuador es brutalmente creativo. Somos un pueblo de gente creativa desde hace cinco mil años y la prueba son las primeras piezas o las primeras pruebas de esa creatividad en nuestras culturas indígenas madres.
Lo que hubo es impresionante, lo que hay es impresionante y lo que hacemos es impresionante.
Sin embargo todavía hay tanto paternalismo que a veces el discurso no funciona, pero igual no creo que el que puede hacer tenga que depender del que no puede hacer.
La posibilidad de gestión y cambio es de todos nosotros. Verás; el vaso, ó está medio vacío ó está medio lleno, yo siempre le veo medio lleno.

Fotografía: Juan Bautista