
Tania Hermida
QUITO, ECUADOR
AGOSTO 2006
Por Paulina Simon Torres
A pocas semanas del estreno de su primer largometraje, la cineasta cuencana Tania Hermida confiesa que la experiencia de hacer su película ha sido más que satisfactoria, que trabajar con un equipo técnico enteramente ecuatoriano fue una buena decisión y que al ver proyectada la cinta sabe que se ha materializado una idea que llevaba dentro desde sus años de estudiante.
Tania tiene los ojos azul despejado, es pequeña y delgada, cuesta imaginarla enérgica dirigiendo a 22 personas con tanta disposición . Pero al poco tiempo de habernos sentado a conversar se evidencia su carácter fuerte y un apasionamiento decisivo. LLeva muchos años dedicada al cine. A los 18 viajó a Cuba para hacer la carrera de dirección y después de cuatro años de estudios se dedicó a diferentes ámbitos audiovisuales, a la espera del momento ideal para iniciar un proyecto de largometraje. Para todo cineasta su primera película es la prueba de su vocación y Tania no tenía apuro: ¨Siempre tuve la idea de que hay que dejar que cada proyecto madure y llegue el momento esperado, sin acelerar el proceso¨.
Conocer el medio desde la práctica, aprender a través de la docencia, involucrarse poco a poco con conceptos de la semiótica y de los estudios culturales le abrieron a diferentes formas de pensar el cine y confirmar para si misma que tenía claro cómo debía ser su proceso de concepción de un proyecto audiovisual: ¨Nunca me gustó la idea de improvisar¨.
Para Tania había que añejar las ideas, dejar que el guión madure, que exista un espacio dedicado a la producción y, sobre todo, conseguir que su visión del mundo pueda hacerse válida a través de las imágenes de una película...
El guión...
Conciente de su temperamento meticuloso y de que la estructura de trabajo que había elegido era de alguna forma muy clásica, concibió la idea original de su película apoyada en imágenes muy claras que había esbozado muchos años antes de saber que quería hacer su largometraje. Por un lado estaban los largos viajes de infancia de Quito a Cuenca, a los que se sumaban anécdotas, historias, los rostros de los personajes a los que debía dar vida.
Hace tres años finalmente escribió el guión de una película de carretera en la que dos personajes femeninos viajan por un Ecuador paralizado. La idea central fue desde el inicio ofrecer una reflexión sobre el país y sobre la identidad de los personajes: dos jóvenes, una ecuatoriana y una turista española que mientras viajan se conocen a sí mismas y comparten dos puntos de vista contrarios sobre la misma travesía. La labor de creación del guión fue fascinante para Tania y pese a que admite que la escritura lineal y metódica no le sirve, su desorden, por decirlo de alguna forma, daba vida a las historias: ¨Escribía diálogos sin tener situaciones ni estructura, me llené de una gran cantidad de acciones, al principio inconexas, y de imágenes que tenía en mi mente¨.
Luego la reconstrucción real dio como resultado una historia con muchos ingredientes atractivos: un poco de humor, de tristeza, de reflexión y ante todo un trabajo interno de los personajes principales, dos mujeres: Esperanza y Teresa, cuyas miradas del país, turística y pesimista, se entremezclan a lo largo de la película.
Los protagonistas...
Cuando Qué tan Lejos evolucionaba como guión, en más o menos un año y medio de variaciones, Tania estaba ya muy involucrada con la selección de las actrices para la película. Este proceso fue delicado e intenso, ya que ante todo esta historia es de personajes e implicaba una introspección profunda, una evolución íntima y, al tratarse de un dúo, el requerimiento más importante era la conexión y la química entre ambas mujeres.
Finalmente, la actriz española Tania Martínez encarnó a Esperanza, la turista, y Cecilia Vallejo, a Teresa, la ecuatoriana desencantada de su país. La escenas las ensayaron dos meses antes del rodaje, todos los días y esto facilitó las cosas durante la filmación: ¨Dirigir un largometraje a nivel de actuación es muy intenso porque los personajes evolucionan, cambian, crecen y con los ensayos pude aprender mucho de los actores¨.
El rodaje...
Cinco semanas, 22 personas, 8 autos, una especie de caravana circense equipada para hacer su película y aprender en la travesía el mejor y el peor lado de cada uno de sus compañeros. A Tania se le iluminan aún más los ojos cuando empieza a hablar del viaje, de la filmación. El proceso de escritura fue al final una faceta más íntima y pesonal, pero, enfrentar todas sus ideas a la realidad de las carreteras, de los pueblos desiertos, del clima y de las 22 personalidades distintas del equipo, era otra forma de vivir su película.
¨Fue importante en mi vida esperar el momento de dirigir un largometraje. A decir de un director italiano, el cine es un hecho estético, pero el rodaje es un hecho atlético. La filmación requiere toda la capacidad física de una persona, en función de un resultado artístico. A veces no hay tiempo de renovar energías en el transcurso del día, pero hay que seguir sin que se apague el espíritu.¨
Sobre la labor de dirigir durante el rodaje, Tania admite que si bien hay que estar preparado en los aspectos técnicos y logísticos, hay que tener una cierta preparación sicológica para que a mitad de la realización no se pierda la emoción inicial. Ella admite haber estado tranquila al inicio, un poco tensa a medida que avanzaba la película: ¨pero nunca llegué a un estado de neurosis que afectara la filmación¨.
El equipo...
En la filmación de una película hay mucha gente trabajando y un sinnúmero de cosas que deben suceder a la vez, por lo que tiene que haber un equipo completo trabajando como un engranaje para que cada plano funcione.
¨Desde mi punto de vista es importante que haya comunión entre la gente del equipo en lugar de super talentos en cada área. Lo importante es que la gente esté comprometida, que sepa que la obra es colectiva y que todas sus decisiones influyen en el film¨.
Esta noción se confirmó ahora que tiene lista la versión final de Qué tan lejos.
¨ El equipo respondió increíblemente bien, el resultado de la película en términos técnicos es muy bueno. Cada vez que veo la película entiendo el aporte de cada una de las personas que trabajó en ella. Las huellas de Iván Mora como editor, de Armando Salazar en la fotografía, de José Luzuriaga en el sonido y de Nelsón García en la música son consistentes y pertinentes, hacen que la película funcione¨.
El viaje...
Era una vuelta a la república grande que no se podía retrasar y que debía cumplirse pese a las dificultades logísticas o simbólicas del guión.
¨En la película se crea la metáfora de un país abandonado, paralizado, y esto implicaba vaciar el país, las calles de los pueblos, sin gente, sin perros, sin camiones, un espacio vacío inventado para Teresa y Esperanza.¨
Una de las mejores anécdotas del rodaje que resume la tenacidad de Tania y la fortaleza y habilidad de su equipo se dio cuando debían filmar en un punto de la carretera Aloag - Santo Domingo, a un kilómetro del peaje. ¿ Cómo conseguir que las decenas de camiones y buses dejen de circular por un día entero en lapsos de diez minutos? Era una locación de vida o muerte para que la historia funcione y Tania no se iba a conformar con eliminarla. Cerraron entonces la carretera repartiendo unos papelitos en los que agradecían la paciencia de los conductores ya que se filmaba una película ecuatoriana.
La película...
Dos meses de montaje, los proyectos de distribución, exhibición, el inevitable calendario de festivales, son apenas algunas de las cosas que le suceden a una buena película después de su exitante travesía creativa.
¨La película empezó a existir cuando la vimos. Fue una sensación nueva y hasta cierto punto sentarse en una sala de cine a ver tu película te da la impresión de que antes de ese día solo existía dentro tuyo.¨
Fotografía: Valeria Herrera

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