martes, abril 04, 2006


Damián Alcázar

QUITO, ECUADOR
OCTUBRE 2005

Por Fernando Vallejo

El queridísimo y multipremiado actor mexicano Damián Alcázar visitó una vez más nuestro país atendiendo la invitación de Cero Latitud para ser el Presidente del Jurado de la Selección Oficial de la tercera edición del evento cinematográfico más importante del país. Su actuación en Crónicas, la última película de Sebastián Cordero, le ha valido reconocimientos en festivales tan importantes como San Sebastián, Guadalajara, Miami y recientemente en ElCine de Lima; lo cual no hace sino confirmar una tremenda y envidiable carrera de 20 años.
Su última película destinada una vez al éxito y la polémica es Un Hombre Ejemplar de su compatriota Luis Estrada, en donde se pone en evidencia que el neoliberalismo funciona sólo para los políticos, para sus grandes negocios y para sus cuentas bancarias.
En medio de su agitada agenda en Quito, Damián aceptó nuestra invitación a participar de un inolvidable programa especial en la versión sonora de Arte en Movimiento en la 106.9 FM RUSFQ para luego compartir con nosotros un exótico almuerzo en El Níspero; en donde mientras disfrutada de lo mejor de la nueva cocina ecuaotoriana y un bondadoso merlot, nos contaba como inició su relación apasionada y duradera con el séptimo arte…

¿Cómo fué el primer encuentro de Damián con el cine?

Esta “padre” tu pregunta, esta “bacán” como dicen por aquí. Sabes que yo nací en un estado del centro de la República Mexicana que se llama Michoacán. Nací ahí y a los tres meses mis padres se mudaron a vivir a Guadalajara. Viviamos en Zapopan, que era un pueblito, y sucede que mis dos hermanos mayores tomaban el catecismo en la parroquia y el sacerdote para atraer a los niños y a los jóvenes proyectaba películas en la pared de la iglesia. Entonces yo recuerdo, - tenía dos años y medio -, recuerdo partes de la película, recuerdo imágenes reflejadas en la pared muy claramente, y tengo 52 años y las recuerdo.
Yo vengo de una generación maravillosa en donde se podía ver tres películas por un peso. Habían cines de barrio, cines familiares. Yo ví mucho cine durante mi infancia. Hoy en día esto es imposible. Estoy seguro que aquí igual que en México, para una familia de trabajadores o campesinos es imposible ir al cine con los precios actuales. Recuerdo también claramente que mi papá, cuando tenía 12 años, me preguntó que ¿ qué quería ser cuando sea grande ?, y yo le dije: quiero trabajar en las películas, el levantó su dedo y me respondió: eso se llama arte dramático muchachito…
Me acuerdo claramente que en esos cines a los niños se les permitía jugar tras las pantallas, porque ahí tu pasabas a ser parte de los baqueros, de los indios, ser tarzan o lo que fuera…A mi me parece que es por ahí.

¿Cuál fue tu primera oportunidad?

Por ahí se me prendió mi primera luz en la adolescencia pero se me atravesarón los movimientos estudiantiles con la consigna de no estudiar, de no formar parte del sistema y su comedia. Entonces me inicié como jovencito obrero; y eso te lo cuento pues me parece muy importante porque así entendí el trabajo del obrero, la situación del obrero. Entendí a esos hombres que salen tempranito con una bolsita con su tortilla o su torta para comer todo el día. Entendí esa tristeza, esa fragilidad de esos cuerpos, de esas miradas y la fortaleza de esos corazones. Y tuve que dejar eso por “levantisco”, pues andaba diciendo a obreros que llevaban ya veinte años de esa realidad, ¿qué cómo era posible que por un sueldo así siguieran haciéndolo ?. Después recupere toda esa experiencia para mis primeros trabajos en el teatro, al cual llegué como a los 21 años, gracias a una amiga que me llevó a un lugar donde daban clases den actuación. Para entonces yo estaba intentando ser veterinario, pero me quedé en el teatro. Ahora mis amigos me dicen que es lo mismo pues dicen que ando entre puro insecto, entre puro reptil. (Risas).
Me considero muy afortunado, entré a hacer la carrera de actuación en Bellas Artes, me puse después a estudiar un año más en la Universidad mientras aprendía ruso para viajar a la Unión Soviética hasta que un maestro me convenció de que no tenía nada que hacer en un país tan extraño y me quedé en la Universidad Veracruzana. El caso es que hice teatro en dos companías de repertorio durante ocho años. Tu sabes que en una companía de repertorio se trabaja todos los días a toda hora, y me considero afortunado pues esos años son los que me dieron lo necesario
para ser un actor. Hasta que hace catorce años decidí dejar las tablas sin importarme ser un desocupado más para dedicarme al cine.

¿De todos los personajes inolvidables que has interpretado, cuál ha sido tu favorito?

Tengo varios. Cada uno tiene diferentes motivos como para que yo diga que me encantó hacerlos. Pero si hablo del personaje que hice en Ecuador por ejemplo, este de Vinicio Cepeda en Crónicas, te puedo decir que aprendí con él a trabajar mis personajes. Me exigía tanto esta creación de Sebastián que entendí que hay adentrarse sin menos cabos, cada día más, sin ser mezquino, dándole el tiempo absoluto y buscando un reflejo muy claro de lo que ocurre en la realidad.

¿Damián Alcázar piensa en dirigir?

Tengo escrito un cuento que hice en la secundaria, que hace unos años lo retomé para hacerlo cortometraje con Kenya Marquez, que tú conoces. Hace unos días Kenya me escribió diciéndome que vamos a hacerlo. Tobías se llama el cuento. Supongo que lo haremos allá por enero y lo voy a co-dirigir con Kenya. Yo digamos que en el aspecto actoral. Pero realmente no estoy interesado en la dirección; tengo suficiente con intentar actuar.(risas)

¿Nuevos proyectos?

Tengo ahora un par de invitaciones, una en Colombia y otra en Bolivia. En México estoy a la espera de que salga una serie formidable que nació en la Argentina que se llama Los simuladores y ahora la van a hacer en México, me encantaría hacerla porque es una cosa muy interesante, muy divertida y muy inteligente, ojalá que me toque hacerla. Y tengo también una oferta de televisión con la gente que trabajo siempre que es Argos Cine, que también se caracteriza porque sus historias son inteligentes.

¿Cómo ves al Ecuador, que impresión te llevas a México?

Con esta visita cuento cuatro viajes al Ecuador y soy un fervoroso promotor de su país. Para mi Ecuador era un país pequeñito en el Sur, entre Colombia y Perú, y, de repente llegar la primera vez y sorprenderme de su belleza, de la gente, de su diversidad, de su comida (risas), de que aquí comienzan Los Andes. Ecuador es un hermoso país con una realidad económica que espero se equilibre con el tiempo al igual que en todos los países hermanos de la región.
Ahora en esta última visita me he quedado sorprendido de ese entusiasmo, esa energía y vitalidad que he visto en los jóvenes que van al cine y que es lo que nosotros como actores anhelamos. Veo también que hay un verdadero semillero de cineastas y eso también es admirable pues aunque tú no lo creas en México no es tan importante, pues saber que aquí hay más de 60 jóvenes que lo intentan a la vez es una gran alegría.


Fotografía : Juan Bautista