martes, abril 04, 2006


Sebastián Cordero

QUITO, ECUADOR
NOVIEMBRE 2005

Por Ricardo Segreda

La excepcional noticia de que Sebastián Cordero iba a dirigir una importante película en Hollywood con el actor estrella Harrison Ford se había regado como pólvora y en celebración su última película, Crónicas, tuvo una presentación especial durante el Festival Cero Latitud en Quito.
A semana seguida de finalizado el festival; Cordero debía viajar a Los Ángeles para comenzar los preparativos de la filmación de su tercera película que se titulará Manhunt; un filme con un presupuesto de cincuenta millones de dólares sobre la persecución y captura de John Wilkes Booth, el asesino de presidente Abraham Lincoln.
Ser elegido para una tarea de esta magnitud, – una película de Hollywood que además de ser un ambicioso proyecto artístico esta avalada por un actor muy importante –, es sin duda un gran acontecimiento para cualquier cineasta, pero es aún más importante para un director ecuatoriano de treinta y tres años con solamente dos películas en su currículum y que proviene de un país en el que las oportunidades de lograr éxito cinematográfico son muy limitadas.


Cordero como Dostoyevsky muestra en sus dos películas un interés muy peculiar por la ambigüedad moral y la religiosidad. En Ratas, Ratones y Rateros un adolescente es arrastrado a una vida de crimen por su primo, un carismatico ex presidiario. En Crónicas, un reportero se compromete en un negocio moralmente peligroso con un asesino en serie para lograr éxito con un reportaje. En tú ópera prima, el primo se llama Ángel, y en tu segunda película, el asesino es un vendedor de Bíblias. ¿Quieres explicar más sobre esto y sobre cómo vas a continuar explorando estos temas en la película Manhunt que vas a dirigir en Holywood?.

Ambos personajes son muy complejos en cuanto que son completamente cuestionables, pero al mismo tiempo son extremadamente carismáticos, aun si uno no está de acuerdo con lo que hacen.
Pienso que hubo una enorme inspiración respecto a ello en Ratas y en Crónicas.
Desde los años 70 soy un gran admirador del cine norteamericano, con directores de cine como Sidney Lumet, Bob Fosse, y de las primeras películas de Coppola y Scorsese. Todos ellos juegan con esta idea. Por ejemplo, en la película, Five Easy Pieces, con protagonistas que son muy, muy cuestionables, que se comprometen en dilemas éticos y morales, que no toman necesariamente las mejores decisiones pero, sin embargo, la audiencia se identifica con ellos y siente simpatía por ellos. Pienso que mucho de eso se ha perdido en el cine norteamericano. Pienso que, definitivamente, en películas independientes se encuentra eso, en cineastas como Bob Zelmans o Wim Wenders; se ve esa dualidad y complejidad de personajes; para mí esa es una de las cosas que más me interesa.
Pienso que es demasiado fácil en cine caer en personajes de una dimensión, cuando la gente real no es de una dimensión, la gente real confronta dilemas morales, no está tomando las mejores decisiones y está haciendo toda clase de cosas que sabe que no van a ser buenas para ellos, pero con todo se cae en esas trampas.

¿Cómo se manifestarán estos temas en Manhunt?

Una de las cosas que noté cuando leí el guión es que los dos personajes, - el oficial federal y el asesino -, tienen en alguna manera elementos en común. Ambos tienen elementos que son cuestionables. Particularmente el personaje de John Wilkes Booth, asesino de Lincoln, es un personaje fascinante.

Y es también de una familia bien conocida.

Si, él también es de una familia bien conocida. Tenía pleno reconocimiento. Concedo que quizás su hermano tenía su propio reconocimiento y su padre tenía aún más reconocimiento, pero él definitivamente era muy reconocido en su tiempo. Logró éxito, y de hecho él hizo este acto heroico desde su perspectiva, que terminó yéndose en su contra. Una cosa que encuentro fascinante acerca del guión es que, en la mitad de la trama, este personaje, que pensó que sus acciones lo harían un héroe, descubre que la gente está rechazándolo y condenándolo. De pronto se convierte en un paria, y sus acciones más bien hacen inmortal a Lincoln. Antes de que lo asesinaran, mucha gente, incluso en el norte, tuvo sus dudas sobre él. Es decepcionante darse cuenta de que lo que uno ha hecho resultó al final contrario a lo que se pensó inicialmente. No hay ninguna salida, es realmente fascinante. Aquí está este personaje que es muy cuestionable pero todo el tiempo quieres que gane.
El guión tiene un poco de la estructura de la película, El Fugitivo, que va hacia adelante y hacia atrás entre el predador y la presa, y sientes simpatía con ambos. El desafío para mí es mantener esa identificación. La primera cosa que ves es cuando él mata a Lincoln, - acción obvia y totalmente cuestionable -, sin embargo, mientras él escapa, la audiencia lo acepta.

¿Piensas que puedes tener éxito, aún en el contexto de la guerra civil que implicó la liberación de la esclavitud de los africano-americanos?

No intentaría en ningún momento decir que este individuo tenía razón o no. En Crónicas elegí a un violador de niños y asesino. Pero hay momentos en la película donde deseas estar de su lado, y pienso que perturba al espectador, pero pienso que sea lo que haga este personaje es un ser humano. Creo que es un error pensar que este personaje es un demente, que realmente no pensó en sus acciones. Pienso que lo que es relevante sobre Booth es que hoy casi sería el equivalente a un terrorista. La idea de hacer algo que es condenado totalmente por todos, pero tiene que haber humanidad en él también. Sí, por supuesto él estaba totalmente en contra de la abolición de la esclavitud, y eso lo verás a través de la película, y por supuesto perderá mucha de la compasión de la audiencia. Pero eso es parte del desafío.

¿Qué clase de perspectiva como ecuatoriano vas a aportar a esta faceta tan intensa de la historia norteamericana?

Pienso que cuando se tiene alguien que esté examinando una historia desde una perspectiva diferente, alguien que viene de otro país, éste se centra de inmediato en lo que es más importante o en lo más impresionante, sin tener todo el bagaje de haber vivido en los Estados Unidos o de haber crecido en ese país.
Recuerdo a un compañero norteamericano que filmó una película aquí y que no hablaba español. Siempre estuve intrigado viendo cómo captaría la esencia del Ecuador, pero pienso que hizo un trabajo asombroso, precisamente porque no era de aquí. El individuo simplemente siguió adelante y se daba cuenta de cosas a las que yo me había acostumbrado o que otro estaría acostumbrado, pero en este caso, ser extranjero pudo ser realmente una ventaja. Pienso que los productores de Manhunt pensaron en este mismo sentido. Asumieron un riesgo yéndose con un director menos convencional del que habrían escogido. Vamos a dar un gran salto con esta película en cuanto a su alcance, que hará de la película algo diferente, haciéndola menos convencional que si hubieran elegido a un director norteamericano. Pienso que es lo mismo en cuanto a mi origen. Yo sé que eso fue un problema en cierto momento. Era su decisión ir conmigo o sin mí, pero lo que les dije en una reunión antes de que me dieran el trabajo, fue que la perspectiva de un extranjero sería un aporte a la película.

¿Qué ve en el futuro para los cineastas latinoamericanos?

El cine latinoamericano está en un momento muy interesante por muchas razones. Probablemente lo más obvio es que la distribución de películas latinas ha cambiado drásticamente. Justamente, comparando la situación entre Ratas y Crónicas, en cuanto a la distribución, en estos cinco años todo ha cambiado, y ahora hay todo el potencial del mundo para que las películas latinoamericanas puedan ser vistas en el mundo entero. Incluyendo las que habrían sido consideradas películas inaccesibles. Los directores tienen mayor acceso al financiamiento multinacional, y se pueden hacer películas propias sin compromiso del contenido.


Fotografía : Cabezahueca

Damián Alcázar

QUITO, ECUADOR
OCTUBRE 2005

Por Fernando Vallejo

El queridísimo y multipremiado actor mexicano Damián Alcázar visitó una vez más nuestro país atendiendo la invitación de Cero Latitud para ser el Presidente del Jurado de la Selección Oficial de la tercera edición del evento cinematográfico más importante del país. Su actuación en Crónicas, la última película de Sebastián Cordero, le ha valido reconocimientos en festivales tan importantes como San Sebastián, Guadalajara, Miami y recientemente en ElCine de Lima; lo cual no hace sino confirmar una tremenda y envidiable carrera de 20 años.
Su última película destinada una vez al éxito y la polémica es Un Hombre Ejemplar de su compatriota Luis Estrada, en donde se pone en evidencia que el neoliberalismo funciona sólo para los políticos, para sus grandes negocios y para sus cuentas bancarias.
En medio de su agitada agenda en Quito, Damián aceptó nuestra invitación a participar de un inolvidable programa especial en la versión sonora de Arte en Movimiento en la 106.9 FM RUSFQ para luego compartir con nosotros un exótico almuerzo en El Níspero; en donde mientras disfrutada de lo mejor de la nueva cocina ecuaotoriana y un bondadoso merlot, nos contaba como inició su relación apasionada y duradera con el séptimo arte…

¿Cómo fué el primer encuentro de Damián con el cine?

Esta “padre” tu pregunta, esta “bacán” como dicen por aquí. Sabes que yo nací en un estado del centro de la República Mexicana que se llama Michoacán. Nací ahí y a los tres meses mis padres se mudaron a vivir a Guadalajara. Viviamos en Zapopan, que era un pueblito, y sucede que mis dos hermanos mayores tomaban el catecismo en la parroquia y el sacerdote para atraer a los niños y a los jóvenes proyectaba películas en la pared de la iglesia. Entonces yo recuerdo, - tenía dos años y medio -, recuerdo partes de la película, recuerdo imágenes reflejadas en la pared muy claramente, y tengo 52 años y las recuerdo.
Yo vengo de una generación maravillosa en donde se podía ver tres películas por un peso. Habían cines de barrio, cines familiares. Yo ví mucho cine durante mi infancia. Hoy en día esto es imposible. Estoy seguro que aquí igual que en México, para una familia de trabajadores o campesinos es imposible ir al cine con los precios actuales. Recuerdo también claramente que mi papá, cuando tenía 12 años, me preguntó que ¿ qué quería ser cuando sea grande ?, y yo le dije: quiero trabajar en las películas, el levantó su dedo y me respondió: eso se llama arte dramático muchachito…
Me acuerdo claramente que en esos cines a los niños se les permitía jugar tras las pantallas, porque ahí tu pasabas a ser parte de los baqueros, de los indios, ser tarzan o lo que fuera…A mi me parece que es por ahí.

¿Cuál fue tu primera oportunidad?

Por ahí se me prendió mi primera luz en la adolescencia pero se me atravesarón los movimientos estudiantiles con la consigna de no estudiar, de no formar parte del sistema y su comedia. Entonces me inicié como jovencito obrero; y eso te lo cuento pues me parece muy importante porque así entendí el trabajo del obrero, la situación del obrero. Entendí a esos hombres que salen tempranito con una bolsita con su tortilla o su torta para comer todo el día. Entendí esa tristeza, esa fragilidad de esos cuerpos, de esas miradas y la fortaleza de esos corazones. Y tuve que dejar eso por “levantisco”, pues andaba diciendo a obreros que llevaban ya veinte años de esa realidad, ¿qué cómo era posible que por un sueldo así siguieran haciéndolo ?. Después recupere toda esa experiencia para mis primeros trabajos en el teatro, al cual llegué como a los 21 años, gracias a una amiga que me llevó a un lugar donde daban clases den actuación. Para entonces yo estaba intentando ser veterinario, pero me quedé en el teatro. Ahora mis amigos me dicen que es lo mismo pues dicen que ando entre puro insecto, entre puro reptil. (Risas).
Me considero muy afortunado, entré a hacer la carrera de actuación en Bellas Artes, me puse después a estudiar un año más en la Universidad mientras aprendía ruso para viajar a la Unión Soviética hasta que un maestro me convenció de que no tenía nada que hacer en un país tan extraño y me quedé en la Universidad Veracruzana. El caso es que hice teatro en dos companías de repertorio durante ocho años. Tu sabes que en una companía de repertorio se trabaja todos los días a toda hora, y me considero afortunado pues esos años son los que me dieron lo necesario
para ser un actor. Hasta que hace catorce años decidí dejar las tablas sin importarme ser un desocupado más para dedicarme al cine.

¿De todos los personajes inolvidables que has interpretado, cuál ha sido tu favorito?

Tengo varios. Cada uno tiene diferentes motivos como para que yo diga que me encantó hacerlos. Pero si hablo del personaje que hice en Ecuador por ejemplo, este de Vinicio Cepeda en Crónicas, te puedo decir que aprendí con él a trabajar mis personajes. Me exigía tanto esta creación de Sebastián que entendí que hay adentrarse sin menos cabos, cada día más, sin ser mezquino, dándole el tiempo absoluto y buscando un reflejo muy claro de lo que ocurre en la realidad.

¿Damián Alcázar piensa en dirigir?

Tengo escrito un cuento que hice en la secundaria, que hace unos años lo retomé para hacerlo cortometraje con Kenya Marquez, que tú conoces. Hace unos días Kenya me escribió diciéndome que vamos a hacerlo. Tobías se llama el cuento. Supongo que lo haremos allá por enero y lo voy a co-dirigir con Kenya. Yo digamos que en el aspecto actoral. Pero realmente no estoy interesado en la dirección; tengo suficiente con intentar actuar.(risas)

¿Nuevos proyectos?

Tengo ahora un par de invitaciones, una en Colombia y otra en Bolivia. En México estoy a la espera de que salga una serie formidable que nació en la Argentina que se llama Los simuladores y ahora la van a hacer en México, me encantaría hacerla porque es una cosa muy interesante, muy divertida y muy inteligente, ojalá que me toque hacerla. Y tengo también una oferta de televisión con la gente que trabajo siempre que es Argos Cine, que también se caracteriza porque sus historias son inteligentes.

¿Cómo ves al Ecuador, que impresión te llevas a México?

Con esta visita cuento cuatro viajes al Ecuador y soy un fervoroso promotor de su país. Para mi Ecuador era un país pequeñito en el Sur, entre Colombia y Perú, y, de repente llegar la primera vez y sorprenderme de su belleza, de la gente, de su diversidad, de su comida (risas), de que aquí comienzan Los Andes. Ecuador es un hermoso país con una realidad económica que espero se equilibre con el tiempo al igual que en todos los países hermanos de la región.
Ahora en esta última visita me he quedado sorprendido de ese entusiasmo, esa energía y vitalidad que he visto en los jóvenes que van al cine y que es lo que nosotros como actores anhelamos. Veo también que hay un verdadero semillero de cineastas y eso también es admirable pues aunque tú no lo creas en México no es tan importante, pues saber que aquí hay más de 60 jóvenes que lo intentan a la vez es una gran alegría.


Fotografía : Juan Bautista

Marco Aguas

QUITO, ECUADOR
SEPTIEMBRE 2005

Por Fernando Vallejo

Uno de los exitosos pioneros en el negocio de la distribución cinematográfica en nuestro país, nos recibe en su oficina, - sede en Ecuador de United International Pictures, DreamWorks, Paramount Pictures y Universal Pictures -, con ese indescriptible brillo en los ojos que tienen las personas de éxito, para declararse antes que nada un amante seguidor del cine y luego contarnos, - siempre con entusiasmo y una cálida sonrisa -, un puñado de anécdotas que van desde los verdaderos inicios de la exhibición cinematográfica en nuestro país, su vinculación tan estrecha y duradera con la distribución de material fílmico en Ecuador, hasta la transformación del garage de su propia casa en su sala de cine privada.

En junio de 1967, United Artist contrata a Marco Aguas como Gerente General para abrir sus primeras oficinas de representación en Quito. Marco, con tan solo veinte y cinco años de edad representaba la distribución de películas en nuestro territorio de estudios cinematográficos tan importantes como Paramount Pictures, Universal Pictures, - dos de los sellos que aún maneja después de casí 40 años -, y American International Pictures.
Con menos salas de cine que en la actualidad, en el Ecuador de los años 70´s se estrenaban alrededor de 300 películas al año, entre estrenos y re-estrenos; pues era muy común en aquellos años que las grandes super producciones de Hollywood se re-estrenen en las salas de cine después de 3 o 4 años de haberse exhibido por primera vez.
Películas como La Fiesta Inolvidable, El Gran Escape, El Bueno, el Malo y el Feo, junto a decenas de filmes épicos y de acción, se re-estrenaban con gran éxito en el país. En la actualidad la televisión abierta y por cable, además del DVD; hacen imposible imaginar esta práctica, que sería alucinante no creen? ¿O acaso no les gustaría que sus hijos pudieran ver la versión original en 35mm de los primeros episodios de la Guerra de las Galaxias, o por ejemplo, poder ver de nuevo Pulp Fiction en el cine?; Que tiempos aquellos….verdaderos tiempos de cine.


¿Cómo recuerda su primer encuentro con el cine?

Yo me crié en Guayaquil y era abonado de las galerías de todos los cines del puerto principal. Frecuentaba el cine 9 de Octubre, el Apolo, el Olmedo, el Ponce; incluso el cine Victoria, que era el llamado cine porno; realmente entre comillas.
Me encantaban los westerns, las películas de cowboys. Mis padres me daban dinero para ir a luneta junto a mi hermano menor, pero yo siempre iba a galería porque en luneta solo te alcanzaba para ver una película mientras que en galería podías ver tres o cuatro. Recuerdo que la galería costaba entre cuarenta y sesenta centavos…
Una de las películas que más me impactó, y no solo a mi sino a toda la ciudad, fué El Espectáculo Más Grande del Mundo.
Ya adolescente me fuí a estudiar a Estados Unidos. Estuve seis años fuera y tuve la oportunidad de trabajar para un periódico llamado The Long Island Press en Nueva York. Después de haber aprendido prácticamente todos los oficios dentro del periódico, llegué al departamento editorial para trabajar las páginas sobre la radio, el cine y la televisión de Nueva York. Simpre había pre estrenos, pases de cortesía , funciones de prensa y me atrevo ha decir que desde esa época nunca he pagado una entrada al cine.

¿Cuál fue la primera película que estrenó en Ecuador como distribuidor?

La Sombra del Gigante, película épica de gran presupuesto que recreaba la guerra de los 7 días en Israel. La estrenamos en el cine Capitol. En esa época los cines eran muy celosos entre ellos y recuerdo claramente que el Teatro Bolívar era el cine más importante, - en términos de asistencia y ocupación -, no solo en Ecuador sino en toda América del Sur.
Era impresionante, película que se estrenaba en El Bolívar, película que triunfaba en la audiencia. Sin embargo nosotros decidimos cambiar las reglas del juego y darle la película al cine Capitol haciendo que ese teatro se fuera para arriba por primera vez.
Cifras que tengo casí de memoria son por ejemplo el estreno de Rocky 2 en el Teatro Bolívar. Una tarde de miércoles con lluvia en Quito tenías taquilla la primera función, taquilla la segunda función y taquilla la tercera función. Es decir que en una tarde entre semana en el Bolívar tu podías vender tranquilamente 6,000 entradas; así en una semana llegabas a 40,000 personas solo en una sala…Yo estimo que en los años 60´s y 70´s podías hablar de 13 a 15 millones de asistentes por año al cine y si comparas esa cifra con la población total del país en esa época, encuentras que por lo menos cada habitante iba de 2 a 3 veces por año al cine como mínimo.
Hoy en día estamos con cerca de 13 millones de habitantes en el Ecuador y por año las salas de cine reciben unos 6 millones de espectadores. La piratería esta acabando con el cine…

¿Qué película considera que todos deberíamos ver?

La Lista de Schindler y también La Última Tentación de Cristo, película con la que he pasado por lo menos treinta horas de mi vida.
Fue increíble como esta gran película nunca se pudo estrenar en Ecuador a pesar de la determinación de Ulises Estrella por exhibirla en el cine de la Casa de la Cultura. Hasta amenazas de bomba recibimos y después de tres días de presión tuvimos que sacarla de la cartelera.

¿Qué película nunca volvería a ver?

Ahí si me la pones difícil, pues como buen cinéfilo siempre encuentro algo interesante en cada película que he visto.

¿A su criterio, por qué cada año se estrenan menos películas de autor, de cine independiente ó de cine arte en nuestro país?

Es un proceso actual y global de los propios estudios de Hollywood. Antes recuerdo claramente que United Artist aseguraba el estreno de una película de Bergman, una de Truffaut y una de Pasolini por año entre decenas de filmes europeos de calidad. Ahora, ya sea por problemas derivados de la piratería, por falta de talento y también por falta de recursos, a nuestra cartelera llega cada vez menos cine de autor.
Recuerdo que ese tipo de películas se exhibían mayoritariamente en salas como las del Teatro Mariscal donde funcionaba el famoso cine club de Edmundo Rodríguez Castelo, pero también llegaban a las salas grandes como el Capitol y el Bolívar. Una de las razones principales tal vez era que el espectador antes siempre asistía al cine, era prioridad. Ahora las cifras dan a entender todo lo contrario.

¿Cuáles son sus cinco películas imprescindibles?

La Lista de Schindler
La Última Tentación de Cristo
Forrest Gump
Al Calor de la Noche
Me gustan realmente demasiadas…


¿Cómo ve Marco Aguas al Ecuador?

La ignorancia y la piratería estan acabando con la exhibición cinematográfica en Ecuador. Incluso abogados con carreras notables no llegan a entender que todas las películas que circulan en los video clubs del país son piratas.
Es decir que algunos todavía piensan que con solo comprar las películas en formato DVD o VHS en el extranjero o incluso en los puntos de venta autorizados de nuestras ciudades, ya las pueden rentar y hacer dinero a través de esa práctica sin pagar los derechos de autor y exhibición.
Las cifras son alarmantes. ¿Sabías que este año ingresaron al país 100 millones de respaldos vírgenes para fabricar DVD´s clandestinamente? Es decir que de país petrolero, bananero y camaronero pasamos a exportar piratería.


Fotografía : Juan Bautista